Devuélveme la vida, le dijo en voz alta mientras los abogados se miraban en silencio. Acababan de sentarse, cada parte frente a frente, los separaba una brillante mesa de caoba con incrustaciones de madera de naranjo y, tras los saludos de rigor de los abogados, esa fue la primera frase dicha.El soltó un resoplido y se levantó de la silla, antes de salir la miró con una sonrisa de asco y le respondió ni lo sueñes.
Los abogados se marcharon y ella permaneció sentada, sola y sin vida.
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