Ir al contenido principal

El diablo

Devuélveme la vida, le dijo en voz alta mientras los abogados se miraban en silencio. Acababan de sentarse, cada parte frente a frente, los separaba una brillante mesa de caoba con incrustaciones de madera de naranjo y, tras los saludos de rigor de los abogados, esa fue la primera frase dicha.
El soltó un resoplido y se levantó de la silla, antes de salir la miró con una sonrisa de asco y le respondió ni lo sueñes.
Los abogados se marcharon y ella permaneció sentada, sola y sin vida.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Por un baile

Siempre trató de ser moderado en todo, en el trabajo, en el placer, en el deporte..., fue prudente en las discusiones, vistió de modo sencillo, nunca se emborrachó y prefería ayunar a saciarse. Jamás sobrepasó el límite de velocidad, ni se pasó un semáforo en rojo. Nunca gritó, ni dio un portazo. Tampoco estuvo eufórico, ni deprimido. Por no molestar, nunca tuvo una idea propia. Las últimas Navidades, en la oficina, los compañeros comenzaron a bailar, peor que mejor, bachata, él se escondió en un armario y no volvió a salir. Nadie se dio cuenta.